Pues nada, andaba yo preparando una entrada light de carácter veraniego, un homenaje a nuestra gatita Mini antes de que la traicionera memoria desdibuje su gran y fulgurante aportación a nuestra familia (ya iré contando), cuando he topado con el último artículo que lleva mi firma sobre la Formación profesional y su dualización.
Asi que cambio de tercio, que parece que las vacaciones no empiezan (acabo de terminar las clases del Certificado de Profesionalidad de Diseño de Producto Gráfico y siguen coleando los trámites para que los alumnos, magníficos ellos, hagan las prácticas en empresa, allá por septiembre).
El caso es que la Fundación Aspasia se puso en contacto con nuestro departamento a través de conocidos comunes y nos pidió un artículo sobre los cambios a los que nos enfrentamos ya en el próximo curso.

Como quiera que ya hemos expresado alguna que otra opinión en los foros que nos lo han pedido y a través de este mismo medio, pues aceptamos como no podía ser menos. Nunca nos vamos a negar y menos aún si nos estamos quejando de la escasa atención que recibimos por lo que respecta a la opinión del profesorado en estos cambios y en otros muchos (un servidor salió tarifando de lo que se viene denomiando Certificación por Compentencias). Cambios a los que nos tienen acostumbrados a lo largo de estos años… bueno no, que nunca se acostumbra uno del todo.
Así que incluyo el link a la revista donde se ha publicado, que se puede leer online o descargar y que permite hacerse una idea de por donde se dirigen los esfuerzos de la Fundación. Así se tiene el artículo en contexto, con más opiniones al respecto.

Que digo yo que el artículo me ha salido un pelín agresivo pero desde el cariño. Lo cierto es que como profesionales algunos andamos algo desorientados y como pollos sin cabeza con tantos cambios, idas y venidas, dimes y diretes, donde dije digo, digo Diego y así hasta el infinito y más allá.
Y es que para que haya cambios, que digo, no ya para que haya cambios, sino para que simplemente se propongan cambios, debe cumplirse la premisa básica de que lo que se pretenda cambiar tenga defectos importantes a mejorar.
La FP cambiada por decreto, tenía sus defectillos, como todo en esta vida, pero eran defectos menudos, de retoque, algo fácil de ir resolviendo a partir de las consultas pertinentes a los implicados, pero no defectos de base que implicaran la necesidad de cambios cualitativos de calado tal como se han impuesto. De hecho con tanto cambio en estos años, no deja que se asiente y repose el modelo sobre el que se asienta, algo a tener en cuenta en la Educación.
Aunque algo tarde, feliz verano para todos.
