25 años 25

(Una pequeña reflexión al cumplir 25 años como profesor en el Departamento de Artes Gráficas del Colegio Salesianos Atocha)

Nunca me toca la lotería. Es un hecho. Ello lo atribuyo a mi MALA SUERTE. Lo llevo proclamando durante años y se ha convertido en una profecía autocumplida… que digo yo que a lo peor puede ser que es porque juego más bien poco, por puritito compromiso y sin excesiva ilusión…

El caso es que, no hace mucho, yendo hacia casa después del trabajo, tuve una revelación, así como Saulo me caí del caballo… El pensamiento que me asaltó que fue sobre este asunto y se apareció en forma de pregunta: ¿y si no es mala suerte sino que está demasiado ocupada en otras facetas de mi vida?

Así que a tirar del hilo…

Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor, como dice la canción y es un buen comienzo para la valoración:

Mi salud va bien, …hasta ahora, solo he pisado los hospitales para visitar a algún que otro ingresado, y bueno, alguna vez me he puesto levemente enfermo, ¿cómo no?, pero en fines de semana y fiestas de guardar. No tengo ninguna baja en mi haber en estos años, ni falta que hace, así que en este apartado la SUERTE está trabajando duro, digo yo.

En el amor también la cosa va bien. Aquí, mi compañera de viaje y yo hemos pasado las bodas de plata, a saber cuando (que de hecho no las hemos celebrado ya que no somos de muchas celebraciones) y todo va bien entre nosotros, que no está mal después de más de 25 años casados también y casi otros tantos de noviazgo, de esos de los de aquellos tiempos…. De esta relación nació nuestra hija, LARA, con vocación de hija única, eso sí, por eso del carácter, y de la cual nos sentimos amorosamente muuuy orgullosos y satisfechos, y que ya emancipada, se va posicionado en la vida con mucha elegancia e inteligencia. Así que nada que objetar al árduo trabajo que la SUERTE está desarrollando en este particular apartado.

El cuanto al dinero (he cambiado el orden porque esto es una reflexión sobre los 25 años en el trabajo y preferentement dirigida a los compañeros de trabajo), pues que decir. Todo el mundo quiere más dinero evidentemente pero… en mi caso no me voy a quejar. El dinero procede del trabajo y el trabajo es lo que haces para «ganarte la vida» y como quiera que si realizas un trabajo vocacional, como es el caso, en el que recibas dinero por hacer algo que te gusta, en un entorno propicio, con la satisfacción de contribuir a algo bueno en esta sociedad, pues eso… A ello hay que añadir que he tenido la SUERTE de poder realizar el trabajo en un entorno repleto de compañeros magníficos y más concretamente en el equipo de nuestro querido Departamento de Artes Gráficas, extraordinarios profesionales y mejores personas y para mayor SUERTE coordinados por un jefe excepcional.

Bien, el caso es que dicho lo dicho es bastante evidente que no me va a tocar la lotería ya que la SUERTE está haciendo horas extras en otros apartados, así que aquellos compañeros que compren lotería del colegio que se olviden de que les toque… hasta que me jubile… que vengo comprando por eso que si toca a los demás y a mi no…

Momentos estelares…

Un comentario en “25 años 25

  1. ¡Pero si ya te ha tocado la lotería más importante y encima con premio gordo incluido!
    Leer lo que cuentas es como asomarse a una vida bien vivida, con equilibrio, con afectos sólidos, salud envidiable y una vocación que no se desgasta ni con los años ni con los lunes.
    Y sí, el dinero también hace falta, pero es verdad eso de que cuando el trabajo lo haces con gusto, en un entorno humano y enriquecedor, es como que el sueldo se estira un poco más… o al menos se lleva con otra alegría.
    Mi hija también es profesora, y el día que me contó que había elegido la docencia, me dijo entre risas: «Mami, he escogido la vocación de los pobres». 😂
    Y ahí la tienes, feliz entre sus alumnos, trabajando media jornada porque el cole no da para más ahora, y mientras tanto se ha sacado la carrera de Pedagogía con la esperanza de poder encontrar algo más estable y que le permita respirar un poco mejor económicamente. Aun así, es feliz, y también me hace feliz a mí.
    Así que, aunque no te toque la lotería de los bombos y las bolas, créeme que ya tienes la otra: la que de verdad importa.
    Y lo mejor es que no se cobra solo una vez, sino cada día.
    Un abrazo, Jesús y gracias por compartir esta reflexión tan bonita 🌟🌷

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