Áreas de mejora

“Área de mejora” es un concepto asociado a la mejora continua y por lo tanto a los sistemas de calidad y a los modelos de excelencia. El concepto es ampliamente utilizado en los modelos de excelencia para focalizar aquellos aspectos que salen peor valorados en la autoevaluación y que por lo tanto necesitan un tratamiento específico. En los sistemas de calidad basados en la ISO 9001 debe integrarse en la revisón del sistema y recogerse en los informes de la revisión por la dirección: “los resultados de la revisión deben incluir todas las decisiones y acciones relacionadas con  la mejora de la eficacia del sistema de gestión de la calidad y sus procesos”. Las áreas de mejora marcan las actuaciones del plan de mejora de la calidad, centrando los problemas, las actuaciones para solucionarlos objetivos incluidos.

Ejemplos de áreas de mejora posibles en nuestras empresas gráficas pueden ser la implantación de sistemas más precisos de control en los procesos, la obtención de certificados que avalen las destrezas o el cumplimiento de normas, el establecimientos de planificaciones estratégicas que contemplen el posicionamiento de mercado ante los cambios en el entorno (puede incluir alianzas estratégicas o cambios de modelo productivo), etc.

RADAR (II) Componentes

Resultados (Result). Que conseguir

Lo que pretende conseguir la organización, lógicamente para conseguir la excelencia la organización establece la política de calidad en la cual recoge tanto la misión como la visión y a partir de ella establece los procesos junto con los objetivos que permitan su cumplimiento.

En la autoevaluación se mide lo que ya ha conseguido, el grado de consecución de los resultados en función de lo planificado. Si la planificación es correcta (planificación estratégica, planificación económica, planificación de la comunicación,…) y el despliegue adecuado los resultados se conseguirán en un alto grado de cumplimiento, mostrando tendencias sostenidas en el tiempo.

 Enfoque (Aproach). Como conseguirlo

A partir de la planificación efectuada la organización establece los procesos necesarios para conseguir los resultados previstos en relación con todos los grupos de interés.

En la autoevaluación se determina la capacidad esperada de cumplimiento de tales procesos en relación con lo planificado. Todos los procesos están subordinados al cumplimiento de lo planificado. El enfoque tiene en consideración las diferentes expectativas en juego, tratando de alinear los legítimos intereses tanto de la organización como de los diferentes grupos de interés.

Despliegue (Deployment). Puesta en práctica

A partir del enfoque, se despliegan los diferentes procesos. Cada proceso está alineado con el resto y es acorde con el enfoque y con la planificación efectuada, aportando la parte que le corresponda al cumplimiento de los resultados previstos.

En la autoevaluación se determina si el grado de implantación de los procesos es el adecuado en función del enfoque y su funcionamiento diario acorde con lo planificado, contribuyendo de manera sistemática a la consecución de los resultados.

Evaluación y Revisión (Assessment y Refinement). Control, análisis y ajustes

Se evalúa el enfoque y su despliegue mediante técnicas de medición y control que permitan obtener resultados objetivos del cumplimiento de objetivos y la contribución de los procesos a los resultados planificados.

En la autoevaluación se comprueban los indicadores asociados a los procesos así como cualquier aportación que permita determinar el funcionamiento del sistema en relación con los grupos de interés.

A partir de estos resultados, se establecen los ajustes necesarios para conseguir la mejora (reajustando la planificación, el enfoque, reformando los procesos o sus interrelaciones, estableciendo nuevos procesos, estableciendo sistemas de medición y control más precisos o que recojan aspectos no tratados, etc.

RADAR (I)

El esquema RADAR o lógica RADAR (en castellano REDER) es la metodología de mejora continua utilizada en el modelo de excelencia EFQM. El acrónimo se corresponde con los siguientes conceptos: Resultados (Result), enfoque (Aproach), Despliegue (Deployment) y Evaluación y Revisión (Assessment y Refinement).

Este modelo está basado en el ciclo PDCA:

Determinar los resultados a lograr: Plan

Desarrollar el enfoque: Do

Comprobar como se realiza despliegue de enfoque: Check

Evaluar y refinar el modelo en función de los resultados: Act

 El esquema RADAR permite establece un mecanismo de asignación de puntuación de acuerdo a una batería de preguntas relacionadas con los nueve criterios que conforman el modelo, permitiendo determinar el estado del sistema de gestión de la calidad, los puntos fuertes y las áreas de mejora.

Ciclo PDCA

El ciclo PDCA (en castellano PHVA) es una  contrastada metodología de mejora continua basada en cuatro específicas actividades: Planificar (Plan), Hacer (Do), Verificar (Check) y Actuar (Act). Planteado en su origen por Walter Shewhart, fue ampliamente difundido por Edwards Deming, hasta tal punto que tomó su apellido denominándose en la actualidad además como ciclo PDCA, indistintamente como Ciclo Deming, círculo Deming o Rueda Deming.

El modelo tiene un alto predicamento en los distintos sistemas gestión de la calidad, concretamente en el modelo ISO se incluye en la introducción de la norma 9001, en nota añadida al punto 0.2 enfoque basado en procesos donde se explicita la aplicación de la metodología, si bien sin indicar su origen:

La planificación (Plan) consiste en el establecimiento de procesos y objetivos de tal manera que se consigan resultados de acuerdo con los requisitos establecidos.

La realización (Do) hace referencia a la implementación de los procesos de acuerdo a las especificaciones dadas en la planificación.

La verificación (Check) comprende el seguimiento y la medición de los procesos teniendo como referencia los requisitos (grado de cumplimento) y los objetivos planificados (grado de consecución). Deming sustituyó el concepto Check por el de Study (él lo llamó PDSA), para resaltar que en  esta fase debe prevalecer el análisis sobre lo que se puede entender una mera recopilación de datos, no obstante el modelo se ha quedado con la C de Check.

La actuación (Act) hace referencia a las acciones a realizar a partir del análisis de los datos y la posterior toma de decisiones. El modelo vuelve a empezar rectificando los procesos, modificando los objetivos a partir de los resultados dados y así sucesivamente.

Joseph M. Juran (II) La trilogía de Juran

Jurán plantea la calidad partiendo de su correcta gestión en la línea apuntada previamente por Armand Feigenbaum (en posteriores entradas). Basa su concepto de gestión  en la integración de la planificación, el control y la mejora continua. Esta propuesta es conocidad como la trilogía de la calidad.

La PLANIFICACIÓN DE LA CALIDAD incluye la determinación de los clientes, diferenciando entre clientes externos e internos (en posteriores entradas), la determinación de las expectativas de tales clientes que sirvan para el desarrollo de las especificaciones de los productos y servicios, asimismo el desarrollo y la optimización de los procesos que permitan obtener tales productos/servicios que satisfagan estas expectativas, así como los controles a realizar de tal manera que se asegure la producción.

El CONTROL DE LA CALIDAD comprende la aplicación práctica de los procesos de control previamente planificados y que aseguren la fabricación de acuerdo a las especificaciones. El control de calidad comprende la toma de datos, la comparación con respecto a las referencias dadas y la actuación sobre las diferencias.

La MEJORA CONTINUA DE LA CALIDAD hace referencia al las actividades de análisis a partir de los resultados de calidad y su aplicación práctica para la mejora. Comprende la identificación de causas de problemas, el establecimiento de prioridades en relación con los problemas observados, la búsqueda de soluciones y su posterior implantación y seguimiento.

Se apuntan, pues, en los trabajos de Juran las bases de la gestión de la calidad moderna, introduciendo conceptos tales como el cliente interno así como la aplicación práctica en la Gestión de la Calidad del establecimiento de prioridades («Las siete herramientas de la calidad. Diagrama de Pareto. 19 enero 2010»).

Joseph M. Juran (I)

Sin duda otro de los pioneros de la Gestión de la Calidad. Juran difundió los beneficios de  la gestión de la calidad en las empresas a través de múltiples libros y de las conferencias que impartió por todo el mundo y entre las cuales destacan las pronunciadas en Japón, complementarias a las de Deming. En sus inicios trabaja en los laboratorios Bell, un vivero de expertos en control de calidad, junto a Walter Shewhart del cual aprenderá diversas técnicas entre las que destaca las gráficas de control (ver entrada relacionada con Walter Shewhart). En 1951 publica “Quality Control Handbook” en el cual desarrolla su conocida teoría de la trilogía de la calidad, planteando la gestión de la calidad como la unión de tres procesos: la planificación, el control y la mejora continua (continuará).

La curva de distribución normal o «Campana de Gauss»

 

La distribución normal es una distribución de probabilidad de variable continua que describe los datos que se agrupan en torno a un valor central. Todo proceso en el que solo existan causas aleatorias de variación sigue una ley de distribución normal. Esta condición que aparece con frecuencia en fenómenos naturales (de ahí que se la denomine “normal”), puede obtenerse en los procesos industriales si los procesos se llevan a un esta do en el que solo existen causas comunes de variación. La representación gráfica es la curva de distribución normal también denominada campana de Gauss en honor del renombrado científico alemán Carl Friedrich Gauss a quien se le atribuye erróneamente su invención pero que sin duda la usó frecuentemente para analizar fenómenos astronómicos con éxito.

 

Una distribución normal se caracteriza por:

1. Los valores de las mediciones tienden a agruparse alrededor de un punto central, la media

2. La representación de los datos es simétrica a ambos lados de la media

3. Las desviaciones estándares quedan situadas a igual distancia unas de otras

4. La proporción de mediciones situada entre la media y las desviaciones es una constante en la que:

  •       La media ± 1 * desviación estándar = cubre el 68,3% de los casos
  •       La media ± 2 * desviación estándar = cubre el 95,5% de los casos
  •       La media ± 3 * desviación estándar = cubre el 99,7% de los casos

Podemos analizar el comportamiento de los procesos gráficos y determinar su efectividad tomando como base su grado de aproximación a la curva de distribución normal a partir de los datos generados y la creación de histogramas que permitan la comparación con  curva de distribución normal.

Posibilidades:

La curva de distribución normal del proceso coincide o está dentro de los límites establecidos por la industria (bien en las normas de calidad desarrolladas o bien en las recomendaciones establecidas por las asociaciones). En este caso el proceso opera con eficacia y se pueden realizar trabajos de alta exigencia con respecto a la variable controlada.

La curva de distribución supera los límites establecidos por la industria. En este caso puede que estén operando causas asignables de variación o que existen limitaciones debidas a los recursos y equipos empleados por lo que no es posible realizar trabajos exigentes con respecto a la variable controlada hasta que no se hayan eliminado las causas especiales de variación o no se dispongan de los recursos y equipos adecuados.

El histograma generado no muestra las características básicas de una distribución normal. En este caso están claramente actuando causas asignables de variación que habrá que resolver si queremos conseguir un alto grado de fiabilidad del proceso y realizar trabajos de alta exigencia.

Indicadores

Ya hemos establecido en anteriores entradas que los indicadores son el resultado del control de los procesos. Bien planificados y establecidos indican el comportamiento de dichos procesos (de todos), el grado de cumplimiento de objetivos y por lo tanto del desempeño del Sistema de Calidad, siendo herramienta imprescindible para la mejora continua.

Si recordamos, los indicadores deben ser:

–         Constantes,  no variando con el tiempo

–         Pertinentes y relevantes

–         No demasiados

Dos tipos de indicadores, indicadores de desempeño e indicadores de resultado.

Los indicadores de desempeño permiten seguir una evolución temporal a corto plazo (incluso por trabajo) por lo que los empleados se sienten responsables de sus variaciones permitiendo una mayor implicación.

Los indicadores de resultado muestran lo que ha acontecido en un periodo dado, mostrando la evolución temporal en plazos mayores (trimestrales, semestrales, anuales).

 La implantación de indicadores está recogida en la norma UNE 66175:2003 Sistema de calidad: guía de implantación de indicadores en esta se guía proporcionan directrices en relación con el contenido de la denominada  ficha del indicador debiéndose indicar al menos:

–          El nombre del indicador

–          Una codificación numérica y la versión

–          El proceso asociado

–          El objetivo

–          El responsable

–          La descripción del indicador

–          La periodicidad de la obtención del indicador

–          La fórmula a partir de la cual se obtiene indicador

–          Representación gráfica periódica

–          Valoración

–          Lista de distribución

Las fichas de indicadores la custodia y actualiza el responsable del sistema de calidad y sirven, como mínimo, para la elaboración del cuadro de mando (en posteriores entradas) y por lo tanto una de las referencias a utilizar en la revisión del sistema por la Dirección (en posteriores entradas), no obstante tiene que ser una herramienta imprescindible en la revisión de los procesos en los departamentos implicados en los mismos.

5 Whys

Los “5 Whys” es un método aplicado en la búsqueda de las causas de un problema.  Desarrollado originalmente por Sakichi Toyoda el fundador de Toyota Industries Corporation se sigue utilizando hoy en día como complemento a herramientas tales como el diagrama causa efecto para descubrir las causas raíces del los problemas y en enfoques de gestión de calidad como el Kaizen (en posteriores entradas).

Es un método sencillo y ahí radican sus fortalezas y sus debilidades. En teoría es muy sencillo de aplicar, basta con realizar las preguntas en cascada partiendo del efecto del cual se quiere determinar la causa.

1. ¿Por qué se ha producido el repintado?

         Porque había exceso de tinta

        2. Por qué había exceso de tinta?

               Porque estaban excesivamente abiertos los tinteros?

               3. ¿Por qué estaban excesivamente abiertos los tinteros?

                       Porque el maquinista así lo había dispuesto

                         4. ¿Por qué lo había dispuesto así el maquinista?

                             Porque no tenía instrucciones claras

                                  5. ¿Por qué no tenía las instrucciones claras?

                                     Porque no existen instrucciones de trabajo

Lógicamente se  debe parar alguna vez, (de ahí el 5), no obstante es posible seguir con las preguntas más allá de este mágico número.

No obstante, se le critica (de ahí sus debilidades), el hecho de que aún siendo un método meticuloso de búsqueda, diferentes investigadores pueden llegar a diferentes resultados y que el hecho de buscar una causa raíz puede ocultar el hecho de que existan varias causas raíces de un problema operando a la vez (en el ejemplo anterior pueden influir: una composición incorrecta de la tinta, excesiva temperatura en el taller, incorrecto secado,… o todas estas posibles causas operando a la vez en distintas proporciones.

Las siete herramientas de la calidad. Diagramas de Pareto

El denominado Diagrama de Pareto se basa en el denominado Principio de Pareto y éste en las observaciones de Wilfredo Pareto, un economista y sociólogo italiano de finales del siglo XIX y principios del XX, sobre la desigual distribución de la riqueza en Italia en su tiempo: un 80% de la tierra pertenecía al 20 % de la población.  Esta regla de distribución de la riqueza se pudo observar en otros campos (economía, sociología, gestión empresarial…) donde se constató que sucedía algo similar y en esos porcentajes aproximados, de ahí que la denominación del principio sea indistintamente de Pareto o regla del 80-20. En gestión de la calidad comenzó a aplicarse en los años 40 por parte de uno de los pioneros y maestros de la gestión de la  calidad actual, Joseph M. Juran (en próximas entradas) el cual constató que esta regla se ajustaba perfectamente a su disciplina de estudio encajando con su teoría de “los pocos vitales (20%) y los muchos triviales (80%)”.

Si aplicamos este principio a la gestión de la calidad tenemos que el 20 % de los problemas que podamos tener en un proceso causan el 80% de los efectos negativos derivados. Por lo que si se resuelve ese 20% de problemas habremos resuelto el 80 % de esos efectos… lo cual es un buen negocio.

Es pues una interesante herramienta de establecimiento de prioridades en cuanto que aclara a los gestores cuales son los “vitales”, aquellos aspectos sobre los que hay que trabajar para mejorar.

El diagrama de Pareto más común combina barras verticales que muestra el valor de cada uno de los ítems con una línea que muestra el acumulado de los valores que toman los ítems evaluados.

–          El eje vertical izquierdo muestra las frecuencias de aparición del los ítems

–          El eje vertical derecho el porcentaje acumulado

–          En el eje horizontal se despliegan los ítems a analizar

El análisis del gráfico determinará aquellos ítems “vitales”

Ejemplos:

  • En comercial podemos determinar con este método cuales son los clientes VIP, el 20% de los clientes que suponen en torno al 80% de nuestra facturación.
  • En calidad podemos determinar cuales son el 20% de los problemas que suponen el 80% de las reclamaciones o de los costes.

Diagrama de Pareto elaborado a partir de los problemas detectados en los productos y que han sido causa de reclamación. Una vez ordenados se observa que el 27,8% de los problemas han causado el 80% de las reclamaciones o el 22,3% causan en torno al 78% de los problemas. La empresa al dar solución a esos 4 o 5 problemas “vitales” resuelve aproximadamente el 80% de las reclamaciones, lo cual no está nada mal.