Sobre la Formación en el Centro de Trabajo y la formación en general

Ya son unos cuantos años que tengo una cierta responsabilidad en la ubicación de los alumnos en los centros de trabajo y en su seguimiento posterior (que he de confesar que es relajado, tocaré madera), ya que el comportamiento, actitud y conocimientos de los alumnos dan como resultado que no haya sorpresas dignas de reseñar y  que por lo tanto alumnos y empresas mantengan una relación sana y efectiva propiciando por lo tanto que yo también disfrute de este período.

Y esto es una buena señal, junto con los porcentajes de alumnos que prosiguen su colaboración en las empresa que realizan la formación, de que este Módulo funciona, como funciona la FP si se me permite un guiño al lema de la FP.

Digo esto porque si queremos una formación de calidad que realmente sea eficaz (y ahora me estoy refiriendo a todo tipo de formación), que algo toco de otros palos, más nos valdría analizar los hechos y dejarnos de experimentos e innovaciones variadas a no ser, y en esto también pretendo ser rotundo, que se parta de datos contrastados que avalen las supuestas mejoras introducidas.

No hace mucho participaba en una formación donde se nos glosaban las bondades de la “nueva” formación basada en proyectos… ¿antes no había proyectos… y que hacíamos por aquel entonces en la carrera universitaria?

Hace un par de años o tres, no muchos más, se ha implantado el módulo de proyectos en la FP al igual que las enseñanzas de inglés (claro que para ello las habían debido de quitar antes… que si estaban implantadas…). El caso es que en el Departamento en el cual trabajo ya veníamos desarrollando con nuestros alumnos de segundo curso un proyecto conjunto e integrador desde el inicio de la implantación del grado superior en nuestro centro (pongamos unos 18 años) con resultados más que notables… y naturalmente también nos las arreglamos para que nuestros alumnos recibieran clases de inglés técnico a lo largo de esos años de sequía en lo que a idiomas se refiere.

El caso es que con proyectos o sin ellos, no me parece observar que los alumnos que nos llegan, manifiesten una particular mejora en aspectos de su formación que supuéstamente se han trabajado con las innovaciones educativas de las cuales nos hablan…

Y es que la enseñanza es una carrera de fondo (siento ser repetitivo), los alumnos que formamos ahora no manifiestan sus verdaderas capacidades hasta pasados unos años.

Uno de los principales indicadores personales que manejo para valorar mi trabajo son las opiniones de alumnos que han cursado en nuestras aulas y que pasan por nuestras instalaciones expresamente a saludar (o por otros medios de comunicación, aunque como el contacto personal no hay nada).

Estas opiniones, libres de toda sospecha tras el paso de los años, las considero el pago principal de mi trabajo, muy por encima del sueldo que percibo por el mismo. Ojo, y eso que no todos los antiguos alumnos que se pasan están desarrollando su actividad profesional en el sector gráfico: hay algún policía y algún agente inmobiliario aunque también hay dueños de empresa, responsables de áreas estratégicas o diseñadores de prestigio.

Digo esto porque yo, que tengo una natural (y sana) inclinación a la indignación ante lo que considero injusticias, me enervo cuando los responsables de turno comienzan con experimentos de todo tipo, normalmente sesgadas sus actuaciones por sus ideologías políticas, sean cuales sean, sin dar tiempo a que pase un tiempo prudencial para comprobar los resultados de los planes previos.

La formación en los centros de trabajo es ciertamente mejorable, pero ya he indicado en anteriores entradas que la Formación en los Centros de Trabajo es el pequeño trampolín que sirve al alumno para dar el salto a la empresa. En algunos casos este salto resulta ser definitivo, en otros es un paso más en su camino, pero sin duda es una parte de su formación que contribuye a enriquecerle como persona y como trabajador. Animo a todos los alumnos que ahora comienzan esta formación a que la aprovechen en toda su medida.

Y por lo que respecta a la innovación en la enseñanza, ya que la he tocado, ahí van algunas modestas propuestas para cerrar decentemente esta entrada: profesores vocacionados (si hay profesores ejerciendo sin vocación les informo que en otras profesiones se gana más); formación continua del profesorado con implicación, en el caso de la fp, de proveedores, empresas, asociaciones sectoriales… (esto es una afortunada realidad, por lo menos en el sector en que ejerzo); reducción de alumnos por aula (no hay innovación que valga si se incrementa el número de alumnos); horas específicas de atención personalizada a los mismos (la tutoría de toda la vida, incluso incrementada en tiempo de atención, que tengo la sensación de que ahora se necesita más); trasvase de horas lectivas a horas de investigación y desarrollo (que no reducción de horas, simplemente que el profesor investigue en su campo (ya que nos copian en cierta medida las universidades, copiemos nosotros algo de ellas)… algo se quedará en el tintero pero con esto ya da para pensar si hay alguno interesado.

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