Actitud vital

Hace ya un par de semanas, como parte de las actividades de los Buenos días que se lleva a cabo en nuestro colegio de Salesianos Atocha, tuvimos ocasión de ver el video de la canción «Espasticidad», título de una de las canciones del album del mismo nombre de Juan Manuel Montilla, alias «El langui».

Posteriormente se ha procedido al lanzamiento en toda regla y El Langui está apareciendo en muchos medios dentro de lo que es uns campaña habitual de márketing bien orquestada asociada a este tipo de productos, por lo que bastantes de los que lean esto ya habrán podido ver tal video al cual hago referencia y que enlazo en esta entrada.

El caso es que lo traigo a colación porque El Langui, tal como se destacó en esos Buenos días, fue alumno en nuestro departamento, ya hace la friolera de 20 años, arriba o abajo (De hecho en el video participa el mayor de sus hijos, Hugo, de 16 años de edad…). El Langui venía del Pan Bendito, un barrio obrero madrileño con hipotética mala fama aunque yo que he vivido cerca del mismo durante años y he trabajado en él en otras épocas no lo puedo corroborar.

Lo cierto es que estuvo un curso o dos con nosotros, no más, y desde luego no se ha dedicado a las Artes Gráficas, al menos no directamente que yo sepa, pero eso no importa puesto que esta entrada va sobre actitud vital, su actitud vital.

Casi todo el mundo sabe de la trayectoria vital de El Langui debido a su más que meritoria proyección mediática (de hecho tiene ya su entrada en la Wikipedia), así que no entro en detalles de su vida personal sino en esa actitud vital a la que me refiero y que le ha llevado a ser una persona de éxito en nuestra sociedad, convirtiendose así en una referencia entre otros, para la juvetud actual.

Ya en ese paso por nuestro centro destacó por una actitud positiva ante la vida, actitud por lo general, poco acorde con su situación de discapacitado, siempre alegre, activo, bromista y como no, con proyectos en mente (en aquellos tiempos tuvimos la primicia de escuchar en clase alguna canción de las maquetas grabadas -¡en cinta de casette!- de lo que sería luego, supongo, el primer álbum de La Excepción aunque no parece ser que lo valorásemos en su justa medida, quedando así demostrada mi nula aptitud para productor musical, aunque, eso sí, escuchamos respetusuamente alguna de sus canciones (pelín mal grabadas he de decir en mi descargo).

Quiero destacar esa actitud vital de Juan Manuel que, a pesar de su origen humilde y de su enfermedad crónica discapacitante de nacimiento le ha llevado a la situación actual, evitando caer en el victimismo y ya de paso al relativamente fácil recurso, dada su especial situación, a las prevendas estatales que con perseverancia se consiguen, y justo con lo contrario esperado: la lucha, el esfuerzo, la creatividad y supongo que buenos amigos en la vida.

Le he escuchado en alguna entrevista en las cuales se define razonablemente feliz, casado, con dos hijos y multiples proyectos (La Tasca del Langui en Málaga puede ser una interesante visita), y he disfrutado de esta canción y de su letra, que muestra una situación que le es cotidiana, sin victimismo, politiequeos, ni ñoñerías al uso, con claro afán didáctico que ayuda a entender la convivencia con la enfermendad, esta enfermedad, darla visivilidad, y por extensión otras muchas o en definitiva, cualquier enfermedad incluyendo las rigideces de la sociedad actual, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo.

Lo dicho, excepcional.

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