En diciembre de 2020 publiqué en este mismo blog una entrada sobre la educación actual. https://jesusgarciaj.com/2020/12/20/es-la-educacion-estupidos/ En el mismo hacía una valoración de los cambios que se vienen sucediendo sin solución de continuidad en el sistema educativo.
Y, curiosamente, el motivo de volver a lo mismo tiene que ver con el hecho de que actualmente están apareciendo noticias positivas que se centran en los jóvenes, noticias de solidaridad:
- Se ha destacado en los medios la solidaridad de los jóvenes ante la actuación de los miles de voluntarios ante el drama de la terrible Dana que asoló buena parte de la Comunidad Valenciana. Muchas son las palabras de agradecimiento que los habitantes de la zona han dedicado a los jóvenes. Nosotros hemos sido testigos de cómo alumnos de nuestro colegio dedicaban algunos días de sus vacaciones de navidad para aportar su granito de arena.





- Nota aparte: Puedo contar de primera mano cómo Paula, una de mis sobrinas, muy vinculada con la Comunidad Valenciana por haber estado estudiando y trabajando allí, organizó una iniciativa a partir de una de sus muchas destrezas, la pintura, para recaudar fondos y entregarlos a una ONG que actuaba en la zona. Su loable gesto le permitió recaudar más de 1000 euros.





- Pero este movimiento solidario en relación con la Dana no es solo un hecho puntual. Alumnos de nuestro colegio también colaboran habitualmente en campañas de recogida de alimentos de forma recurrente, como la reciente operación kilo previa a la Navidad, en este caso destinada a recaudar alimentos para los más necesitados, y también como voluntarios para acompañar a mayores y otras actuaciones similares.






Y es que a pesar de esta aproximación positiva y esperanzadora que destaco, también hallamos noticias negativas en relación con la travesía a través de esta particular y clave etapa de su vida (fracaso escolar, dificultades de acceder a un alquiler o una vivienda, cada vez más problemas de salud mental de nuestros jóvenes, …).
De ahí que vuelva a recurrir al mismo título: se merecen más, mucho más, se merecen una educación de excelencia que contribuya a construir una base sólida de conocimiento y les sitúe en la mejor posición para enfrentarse a su vida futura.
No valen parches, no valen bandazos políticos, ni cortoplacismos. Se merecen un mayor apoyo no solo en formación sino en apoyo psicológico (los cambios en los modelos de familia repercuten, como es lógico y constatable, en nuestros jóvenes, así como los cambios en la tecnología de acceso a la información y al ocio).
Y eso es imperativo y se debe conseguir con verdadera voluntad (política), voluntad de la buena, con verdadero amor por nuestros jóvenes, y … con dinero. Pero que nadie se preocupe, ese dinero al que aludimos no es un gasto, que no, que no, ese dinero es una INVERSIÓN*, una inversión de futuro.
* La definición más aproximada la encuentro en la Wikipedia que en su acepción más genérica indica que una Inversión lleva consigo la idea de utilizar recursos con el objetivo de alcanzar algún beneficio bien sea económico, político, social, satisfacción personal, entre otros.

Veamos:
- Inversión en mejores infraestructuras y medios (modernizar, nuevas tecnologías, presupuestos acordes a los objetivos, …)
- Inversión en mejora del profesorado (formación de base, formación continua, evaluación de desempeño, …)
- Inversión en mejor atención a alumnos (menor número de alumnos en áula, incremento de horas de tutoría personalizada, …)
- Inversión en un mayor cuidado de su salud mental (en aquellos casos necesarios, que por desgracia se vienen incrementando por los motivos comentados)
- Inversión en un seguimiento consentido individualizado una vez finalizadas la correspondiente etapa formativa para obtener retroalimentación base de la mejora continua (aspecto básico en la mejora de la calidad)
- …
En fin, que la base de nuestros jóvenes es magnífica y que dado que somos una sociedad evolucionada y con posibles (eso dicen), pues eso, que invirtamos en ellos que a buen seguro nos devuelven la inversión con creces.





1. Onlinen. La formación online ha resistido la prueba con nota. No es algo a implantar al 100% en el largo plazo, no al menos en la mayor parte de la FP aunque, pase lo que pase, se incrementarán las dosis de formación online como complemento a la formación presencial. Ojo que debe incrementarse a la par la formación en Inglés (hace años llegaron a quitar el inglés de los planes de estudio de la FP…) y la formación en el uso de Internet (búsqueda de datos, discriminación, tratamiento,…). Todo parece indicar que ahora se incorporarán Módulos que esperamos suplan esa carencia.
2. Semipresencialen. La formación semipresencial consiste en recibir la formación en casa pero con la obligación de acudir a clase con cierta periodicidad. En este caso, la teoría se imparte mediante formación online, incluyendo procedimientos y tareas relacionadas, más formación técnica con ordenadores (lo cual es nuestro caso en Artes Gráficas) y la formación técnica con máquinas a las que solo se puede tener acceso en el centro. Este modelo se ajusta especialmente a nuestra metodología de trabajo en la Formación Profesional y su adaptación sería relativamente sencilla. Otra ventaja es que se ajusta como un guante a la nueva realidad de trabajo en las empresas del futuro.
3. Porturnen. La formación por turnos también se baraja en los mentideros políticos e institucionales varios y consiste en que la mitad de los alumnos asistan presencialmente mientras la otra mitad asiste en casa en paralelo… No queda claro como habilitarlo y en todo caso para el profesor supone el doble de trabajo, puede que el triple, puesto que hay que coordinar tal situación. Tener quince alumnos en clase tampoco en FP parece que suponga una gran ventaja sobre todo en aquellos entornos donde solo hay una o dos máquinas.
4. Aloloquen. El último escenario consiste en asistir a las clases tal como era la situación previa a la irrupción del Corona virus. La virulencia del COVID 19 ha decrecido según varios expertos y los jóvenes son los menos propicios a contagiarse… No parece la situación más adecuada ni la más razonable salvo que dispongamos de armas seguras en forma de vacunas o tratamientos de la enfermedad fiables.




