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La limpieza es una importante característica a tener en cuenta en la manipulación de originales analógicos, tanto opacos como transparentes así como en los originales digitales.

Estos no deben presentar manchas, motas, ralladuras, distorsiones, aberrraciones cromáticas, ni ningún otro elemento que no perteneciendo a la imagen que porta el original pueda producir defectos en el tratamiento, añadiendo ruido a la salida.

Para ello es esencial que el original se reciba, trate y archive si ese es el caso, siguiendo un método adecuado (recogido en el procedimiento o instrucción de trabajo correspondiente según se estime oportuno) y que incluya la verificación de ausencia de defectos de origen, la limpieza obligada previa al tratamiento que corresponda.

En los originales digitales podemos encontrar defectos debidos a aberraciones en óptica del aparato con el cual se ha generado (escáneres o cámaras digitales) o debido a una mala limpieza del cristal de exposición debido a procedimiento inadecuado. Se debe evaluar si el defecto puede ser corregido.

Los originales físicos pueden presentar suciedad en forma de veladuras, manchas o motas que en buena parte de los casos pueden ser removidas con un procedimiento de limpieza adecuado.

>Control de procesos gráficos > Preimpresión > Recomendaciones> sobre originales > ORIGINALES > REQUISITOS OBJETIVOS TÉCNICOS DE VALORACIÓN DE ORIGINALES > RESOLUCIÓN DE ENTRADA

La resolución es una importante característica relacionada directamente con el formato en caso de originales digitalizados y que por lo tanto debe ser tenida en cuenta al escanear cualquier original.

La resolución de entrada condiciona el formato de salida y la calidad final posible.

La resolución de entrada referencia a las muestras que se han tomado de la imagen original. A mayor número muestras, mayor información. La resolución de entrada se expresa en pixeles por pulgada (número de pixeles o muestras por pulgada lineal).

La resolución debe ser la necesaria para el fin último, es una falacia pensar que a más resolución más calidad, solo es un exceso de información que normalmente no se utiliza y simplemente ocupa espacio y consume tiempo de procesado.

200 dpi es una resolución estándar para prensa si aplicamos la fórmula más usual (2 x lineatura de salida) y 300 dpi es la estándar para la impresión comercial con una lineatura de 150 lpi.

Recomendaciones que en su momento propuso Agfa en “Introducción a la Digitalización. Preimpresión digital en color, volumen 4”

 Para trabajos de línea:

Resolución de digitalización: Res. Dispositivo de salida x Factor de ampliación

Para trabajos en escala de grises:

Resolución de digitalización: lineatura de trama x factor de calidad x factor de ampliación

Factor de calidad = 2 si la lineatura de trama es < 133 lpi / 1,5 si la lineatura de trama es > 133 lpi

Para trabajos en color:

Resolución de digitalización: lineatura de trama x factor de calidad x factor de ampliación

Factor de calidad = 2 si la lineatura de trama es < 133 lpi / 1,5 si la lineatura de trama es > 133 lpi

Factor de ampliación  = Tamaño deseado / tamaño original

Otras propuestas:

El hecho de multiplicar por dos la resolución de salida procede de la generación del punto de trama en los primeros sistemas electrónicos utilizados a partir de 1978 y denominados “high-end”, los cuales recurrían a un número entero, esto es 2, para facilitar los procedimientos de cálculo. Esta regla permanece hasta la actualidad (es cómoda). No obstante, la resolución de una imagen producida por un escáner o por una cámara digital está definida por el número de puntos capturados por unidad de medida dispuesta horizontalmente, mientras que la resolución de salida, el punto de trama está definido en diagonal en el caso extremo del ángulo de 45º.

Debido a esto, una línea horizontal rotada en un ángulo de 45º resultará más corta con respecto a la diagonal del cuadrado que las contiene en la proporción siguiente 1,414213562, esto es la raíz cuadrada de dos, siendo ésta la relación más eficiente entre la resolución de entrada y la relación de salida.

En resumen, según ciertas elaboraciones teóricas el factor de calidad adecuado sería la raíz cuadrada de dos, redondeando 1,42.

Según este planteamiento:

  • En el caso de una salida de 100 lpi (impresión de prensa), la resolución de entrada más eficiente será de 141,421, redondeando al alza 142 dpi.
  • En el caso de una salida de 150 lpi (offset comercial calidad estándar), la resolución de entrada más eficiente será de 212,163, redondeando 212 dpi.
  • En el caso de una salida de 175 lpi (offset comercial calidad alta), la resolución de entrada más eficiente será de 233,145, redondeando 233 dpi.

Una ligera ventaja añadida es la reducción del tamaño de ficheros, lo que permitirá incrementar la eficiencia de un sistema sobrecargado en el cual mucha información circula continuamente.

La resolución de entrega solo es relevante en la medida que no permita una ampliación suficiente sin pérdida de calidad o que proporcione documentos muy pesados para su manipulación o archivo. Esto último no es problema en la actualidad dadas las mejoras en los sistemas de archivo y la rebaja continua en el precio en memoria.

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El formato del original en cuanto a dimensiones va a condicionar sus posibilidades de reproducción. La calidad final de la salida depende directamente por el formato de entrada.

Es preciso que el formato se adapte a la salida siempre que esto sea posible (porque se dispone del original y hay posibilidad de fijar los parámetros de digitalización)

En el caso de que no fuera posible (por inexistencia del original) deben establecerse procedimientos precisos de uso, mediante la fijación de porcentajes máximos y mínimos de reproducción a partir de los cuales se desestimará o se consultará.

Las dimensiones de los originales digitales están relacionadas directamente con la resolución, por lo que esta relación siempre debe ser tenida en cuenta. Como quiera que no es corriente que el generador de imágenes sepa con antelación el formato final de salida, salvo en aquellos originales que se elaboran internamente, se habrá de tener en cuenta un formato mínimo de entrada que permitirá trabajar de tal manera que se puedan obtener ampliaciones y reducción de tamaño sin que la calidad se vea comprometida.

 He aquí algunos requisitos en relación con este punto:

  • Siempre que sea posible, se ha de considerar el tamaño final de salida.
  • La ampliación, en caso necesario, se realizará con remuestreo.
  • Al ampliar, la resolución mínima no debe bajar de los 142 dpi para prensa, 212 dpi para offset comercial >  salida 150lpi;  242 dpi para offset comercial >  salida 175lpi
  •  La reducción en caso necesario se debe realizar sin remuestreo.
  • La imagen se debe ajustar al tamaño de salida recortando, nunca deformando salvo que haya instrucciones precisas al respecto.

>Control de procesos gráficos > Preimpresión > Recomendaciones> sobre originales > ORIGINALES > REQUISITOS OBJETIVOS TÉCNICOS DE VALORACIÓN DE ORIGINALES > MODO DE COLOR

El modo de color que más prestaciones ofrece para el retoque de imagen es el RGB por lo que la captación de imágenes es conveniente que se realice en este modo y que se mantenga con toda intención.

Dependiendo de lo que se quiera obtener en la salida será más conveniente utilizar un perfil de color de entrada que otro: así si se desea reproducir lo más fielmente posible un original con una amplia gama de colores se deberá optar por un perfil que cubra esos requerimientos: ProPhoto RGB por ejemplo para una salida de alta calidad en la reproducción que intenta ser lo más fiel posible a los colores de origen como es el caso en la reproducción de facsímiles, o determinados trabajos de publicidad (cerámica, muebles,…); si lo que se pretende es que la entrada se adapte de partida a las condiciones de salida habrá que optar por perfiles que con gamas restringidas tales como: Adobe RGB o Apple RGB para una salida comercial estándar o para imágenes de propósito general (publicida destinada a aparecer en distintos medios impresos).

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Partiendo de la máxima que de una materia prima mala solo podremos obtener un producto malo o en el mejor de los casos mediocre (lo cual no tiene porqué ser necesariamente malo ya que puede ser de interés para ciertos trabajos de exigencia baja), trataremos en las siguientes entradas los requisitos básicos estrictamente técnicos que permitan determinar si un original tiene la calidad mínima necesaria para los procesos de producción que requieren trabajos con un nivel medio de exigencia.

Como punto de partida conviene tener muy presente que la transformación del original siempre supone una inevitable pérdida de datos.

El origen del proceso son los millones de colores que componen el espectro cromático y que el ojo humano está capacitado para captar.

La cámara fotográfica así como los escáneres permiten capar buena parte de esos millones de colores dependiendo de la tecnología utilizada, la digitalización asociada en el tratamiento actual supone la parcelación del color (pixelización) si bien a una escala no apreciable por el ojo humano (salvo error o decisión consciente), los procesos posteriores para obtener la reproducción rebajan considerablemente el número de colores que se pueden obtener, así en la impresión offset, por ejemplo, no se conseguirán obtener más de 64.000 colores salvo en determinadas áreas donde, mediante la adición de colores a mediada este número puede verse incrementado (reproducción de facsímiles por ejemplo).

No obstante lo dicho, esto no supone problema dada la especial constitución de la percepción visual humana, fundamentada en la captación de los aspectos considerados de manera inconsciente determinantes en una escena y cuyo fin fundamental es el instinto de supervivencia.

Es decir que un observador no experto ni condicionado no encontrará ningún problema en reconocer y dar por válida la información vehiculada por una imagen impresa que contiene esos “escasos” 60 o 70.000 colores y que trata de representar una imagen original de la naturaleza que constaba de millones de colores.

Incluso una imagen defectuosa (por ejemplo en la que aparece un color “memoria” (los cuales trataremos más adelante) mal reproducido, puede ser compensada inconscientemente el cerebro del observador para obtener la información relevante sin que se vea influenciada por un defecto en la percepción del color (establecido inconscientemente como menos relevante).

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Los originales digitales son todos aquellos que se han obtenido bien a partir de originales analógicos a partir de escáneres planos o de tambor y cuyo resultado pasa a ostentar esta categoría (original digital), o bien, y cada vez más, son aquellos obtenidos con cámaras fotográficas digitales de cualquier tipo.

El funcionamiento de las cámaras digitales, a partir de matrices de CCD o CMOS (Semiconductores de óxido de metal complementario. Tecnología competidora de los CCD utilizada tanto en escáneres como en cámaras digitales), se basa en el mismo principio de obtención de información que los escáneres con la salvedad de su reducido tamaño y portabilidad, los desarrollos en este área no cesan y ya son la principal fuente de generación de originales hasta tal punto que la fotografía convencional ha quedado reducida a mera anécdota con ramificaciones en el arte, nostálgicos defensores y objeto de coleccionismo.

El incremento de la resolución y de la fiabilidad de estos dispositivos unido a un precio asequible y una gran facilidad de uso, permite augurar un futuro inmediato con práctico monopolio en lo que se refiere a captación de imágenes de actualidad.

Estos originales son menos flexibles que los originales analógicos en cuanto que hay que atenerse a algunas restricciones de partida como por ejemplo la resolución y otras características intrínsecas.

Al contrario de lo que pueda parecer al ver películas y series de televisión en las cuales a partir de un original digital malo mediante la aplicación de intrincados algoritmos de mejora el bueno de turno consigue una imagen con un detalle impresionante, en la realidad poco margen de mejora hay ante una mal original digital salvo que haya por medio un original analógico de partida bueno y que pueda volver a ser  digitalizado.

 

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Los originales opacos son aquellos que se presentan sobre un soporte físico el cual no permite el paso de la luz a su través de tal manera que la imagen a reproducir debe digitalizarse mediante la reflexión del haz de luz que generará la señal.

Tales soportes pueden ser de lo más variado: desde papel, hecho bastante habitual, pasando por plástico, metal, vidrio, tejido, cuero, madera, cerámica…

Estos eran los originales más utilizados tradicionalmente, en el momento actual han sido desplazados por los originales digitales.

Normalmente este tipo de originales han de considerarse bidimensionales, dado que la dimensión z (el grosor) es despreciable a efectos prácticos y por lo tanto son susceptibles de digitalización en escáneres planos con tecnología de CCD (Charge-Coupled Device – Dispositivos de carga acoplada. Estos dispositivos sensibles a la luz se montan tanto en los escáneres como en las cámaras digitales para capturar imágenes).

En esta categoría debemos tener en cuenta que este tipo de originales a su vez se deben dividir en originales de tono continuo, en los cuales no existe transición entre los distintos tonos que se encuentran en la imagen (tales como las fotografías convencionales), y los originales tramados, los cuales están compuestos de pequeños elementos monocromáticos (puntos o líneas generalmente, aunque otros tipos son posibles)  pero que juntos dan sensación de continuidad al ojo humano. Son por lo tanto imágenes ya impresas, que se han generado mediante técnicas de tramado y se han impreso (falsos originales u originales de segunda generación).

Por regla general, siempre será mejor un original de tono continuo que un original tramado ya que este último debe ser destramado mediante técnicas de desenfoque, las cuales afectan en determinada medida al resultado final.

>Control de procesos gráficos > Preimpresión > Recomendaciones> sobre originales > ORIGINALES > IMÁGENES ANALÓGICAS

Por imágenes analógicas entendemos  aquellas que se presentan en formato papel, plástico o soporte equivalente, tanto opacos como transparentes. Esto supone la necesidad de digitalización bien mediante escáner o captación fotográfica digital.

La presentación física de los originales se ha de tener muy en cuenta dado que el tratamiento a aplicar dependerá de las características de éstos.

Hasta hace pocos años eran los tipos de originales predominantes (si nos remontamos unos años atrás más ni siquiera existían los originales digitales) y ahora son una especie de reliquia de facto. Importantes empresas multinacionales que disponían de grandes cuotas de mercado en este sector han tenido que reconvertirse, readaptarse y se mantienen en el mercado a duras penas ofertando otros productos o servicios. Prácticamente todas las editoriales han tenido que actualizar sus bancos de imágenes de opacos o transparencias a archivos digitales aunque mantengan los archivos originales. Esto supone ahorros de tiempo en la clasificación, localización, el posterior tratamiento, en el espacio dedicado a su almacenamiento y un incremento en la seguridad en la custodia.

No obstante un cierto trabajo de digitalización de este tipo de originales se sigue realiza con regularidad. Esta situación continuará algunos años más hasta que el grueso de los originales analógicos conservados se digitalice convenientemente.

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Las imágenes pueden proceder del cliente, de un banco de imágenes propio, de bancos de imágenes externos, de fotógrafos (propios o subcontratados), de dibujantes e ilustradores (propios o subcontratados), de agencias o ser el resultado de gestiones de cesión por parte terceras partes (empresas, museos u otros organismos).

En todos los casos se requiere un control más o menos complejo en la recepción y con un mayor o menor grado de automatismo en el tratamiento (existe software especializado).

Dependiendo del grado de profesionalidad del origen, (clientes expertos en tratamiento de imágenes, agencias de imágenes,…) las condiciones básicas de entrega estarán pactadas en contrato lo que puede garantizar un original básico correcto que en algunos casos puede no necesitar tratamiento o tratamiento mínimo (requisito de interés para la edición de prensa por ejemplo).

No cabe duda que las imágenes cumplen por lo general un importante papel en el producto final, hecho que deberá haber quedado reflejado en el proyecto de edición y más concretamente en la propuesta de forma. También es importante tener en cuenta que su adquisición y tratamiento es un elemento de coste muy relevante por lo que las decisiones al respecto deben basarse en un análisis concienzudo de su función y efecto en el resultado final.

>Control de procesos gráficos > Preimpresión > Recomendaciones> sobre originales > ORIGINALES > TEXTOS > Recomendaciones de uso > Textos y color > Textos en color corporativo (III)

Los colores corporativos presentes en los textos y logotipos de los anuncios son de extraordinaria importancia dado que estos colores, por lo general, estarán debidamente recogidos en el correspondiente manual de identidad corporativa de la empresa que ha contratado el espacio publicitario o en documento equivalente, y pueden ser un motivo objetivo de reclamación en el caso de que no se hayan establecido previamente y con claridad las condiciones de reproducción. En este caso, el anunciante deberá haber proporcionado tales valores (mejor colorimétricos) y si no es el caso, estos deben ser solicitados.

Dada la importancia de este aspecto y la necesidad de aclarar la comunicación entre el anunciante y el impresor en cuanto a lo que es posible y no es posible reproducir, puede ser de interés realizar la simulación de la reproducción de los colores Pantones (la librería de colores a medida más ampliamente difundida a nivel internacional y base de gran parte de las especificaciones de color en los manuales de identidad corporativa) emulando su impresión sobre papel a utilizar, analizando la diferencia de color con respecto a los colores originales y estableciendo las recomendaciones oportunas.  Es esta reproducción la que puede servir para establecer bases objetivas para la comunicación del color entre el anunciante y el editor evitando malentendidos.

La misma operación podrá ser realizada en una impresora de pruebas certificadas para cualquier color corporativo siempre que la impresión se atenga a la norma y se esté utilizando el perfil adecuado.